Elegante y etérea esta pequeña libélula pasa desapercibida por dos razones: una porque su pariente muy cercana la I. graellsi ocupa casi en su totalidad el área de distribución monegrina siendo abundantísima en cualquier charca estacional, sin embargo nuestra protagonista es de distribución más norteña y sus pequeños contingentes pasan desapercibidos entre el maremagnum de Ischnuras graellsi, más mediterráneas y comunes. Y la otra razón es que es de costumbres más huidizas, de jugar al escondecucas entre el caos del herbazal y de las junqueras, allí donde apenas puedes llegar, en la confluencia con el agua y donde si no tienes cuidado, puedes pasar mal rato con los pies y algo más, hundidos en el barro.
Pasando por alto lo anteriormente citado, ella es más larga, más estilizada en los machos, cazadora infatigable y distinguible por un pequeño detalle que pone a prueba al observador más paciente: su pronoto apuntado y sobresaliente.

Hembra adulta.- Detalle
Las hembras en sus colores se parecen a los machos, los expertos llaman a estas hembras de las elegans: andromorfas, en esto también se diferencian de las hembras de las graellsi que en las monegrinas son de colores diversos: violetas, marrones, verdes. La teoría que sustenta este comportamiento es que pareciéndose a los machos, son menos acosadas por ellos, por lo que hay que ser un macho "avispado y experto" para no tragarse el engaño.

Hembra adulta.- habitus
Los machos tienen una apariencia más delgada y estilizada en el abdomen, los colores más fuertes, más contrastados.

Macho adulto.- habitus

Macho adulto.- Detalle




